Efectos psicológicos de la cocaína

Algunos adictos a la cocaína cuentan que sienten  efectos psicológicos como el desasosiego, miedo, irritabilidad y ansiedad. Con el tiempo el cerebro crea una relación tanto de dependencia química de la cocaína como de tolerancia. La adicción empuja a aumentar el consumo de cocaína para conseguir efectos parecidos a los que el adicto era capaz de sentir al principio de la adicción. La evidencia científica sugiere que el refuerzo neuropsicológico de la cocaína es responsable de la dependencia de la cocaína. Y que el drogodependiente no puede dejar la droga a pesar de las nocivas consecuencias físicas y sociales. En casos raros, la muerte súbita puede ocurrir incluso con la primera dosis de cocaína, o posteriormente de forma inesperada. Y no hay forma de saber quién es propenso a la muerte súbita.

El consumo de cocaína puede desencadenar en efectos psicológicos como la paranoia. Por otro lado el fumar cocaína en crack puede producir una conducta paranoide particularmente agresiva en los adictos. El toxicómano se vuelve paranoico, desconfía de todo el mundo, y lo demuestra siendo violento con las personas que le rodean.

Cuando una persona adicta deja la cocaína, a menudo se deprime. La cocaína tiene unos efectos adversos muy severos. Los efectos placenteros de la droga duran muy poco en el cuerpo. Y cuando desaparecen en cuestión de minutos lo hacen de golpe. El adicto cae en una profunda depresión, siente un gran cansancio y falta de energía, incapacidad para concentrarse, y un malestar en todo el cuerpo similar al de una gripe. Esto también puede llevar a aumentar aún más el consumo de cocaína para intentar aliviar la depresión y otros efectos psicológicos. Sin embargo lo único que se consigue con el consumo continuado es acentuar todos los efectos adversos de la cocaína cada vez que se terminan los placenteros, que cada vez durarán menos, y serán menos placenteros.

Los efectos psicológicos de la cocaína incluyen también el cambio en la forma en que una persona maneja las relaciones interpersonales. Cuando se desarrolla la dependencia psicológica, el adicto tiende a convertir la droga en el centro de sus pensamientos. La mente se centra únicamente en buscar los mejores medios para conseguir la siguiente dosis de cocaína. Es una alteración mental física, y el adicto no puede dejar de pensar en ello debido al altísimo nivel de adicción de la cocaína y sus efectos psicológicos. Ansiedad, alucinaciones y depresión son comunes y se alternan entre los adictos a la cocaína. Con el tiempo los trastornos graves del sueño y de la alimentación también afectan al adicto. Los efectos psicológicos de la cocaína en el cerebro alteran la capacidad para conciliar el sueño y la regulación del apetito.

Al final la irritabilidad, el desasosiego y la ansiedad aumentan y empiezan los ataques de paranoia. Esto puede dar lugar a una psicosis paranoica total, en la que el adicto pierde todo el contacto con la realidad y tiene de alucinaciones auditivas. Es el peor de los efectos psicológicos que tiene la cocaína y le hace oír voces amenazadoras o que le sugieren estar en peligro por culpa de quienes le rodean.

El tratamiento de un adicto a la cocaína debe incluir una evaluación psicológica continua mientras dure. De este modo se asegura que el tratamiento en el centro de rehabilitación se adapta en todo momento a las necesidades psicológicas del adicto. Depende del daño causado por la cocaína, efectos psicológicos, y atención que necesite el adicto. El terapeuta debe pedir las modificaciones según sea necesario para asegurar que la desintoxicación y tratamiento posterior cumplen con las necesidades cambiantes del adicto. Un paciente puede requerir diferentes combinaciones de servicios y actividades durante el curso del tratamiento y la recuperación.

Además del asesoramiento o la psicoterapia, el paciente a veces puede necesitar medicamentos, otros servicios médicos, terapia familiar, instrucción para padres, rehabilitación vocacional y servicios sociales. Es fundamental que el enfoque de tratamiento psicológico sea apropiado a la edad de la persona, al género, la raza, la cultura y los efectos psicológicos de la cocaína que sufra el adicto dependiendo del grado de adicción.

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